Purísima del Rincón, Guanajuato.- Con más de siglo y medio de historia, la tradicional Judea llegó a su edición número 153, consolidándose como una de las expresiones culturales y religiosas más emblemáticas no solo del municipio, sino de todo el estado de Guanajuato.

Durante la Semana Santa, las calles de Purísima se transforman en un escenario lleno de color, simbolismo y fervor, donde cientos de participantes dan vida a la representación de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, en una mezcla única de teatro popular, fe e identidad comunitaria.

Esta tradición, que se remonta a 1873, fue impulsada por el reconocido artista purisimense Hermenegildo Bustos, cuyo legado sigue vigente en cada personaje, máscara y escena que forman parte de esta celebración.

Uno de los elementos más distintivos de La Judea son sus personajes, entre ellos Judas Blanco, Judas Negro, Malco, El Tiempo y el Diablo Mayor, quienes recorren las calles al ritmo de tambores y chirimía, generando un ambiente festivo que atrae tanto a habitantes como a visitantes.
Las máscaras artesanales, elaboradas principalmente en madera de colorín, destacan por su complejidad y valor cultural, convirtiéndose en piezas únicas que reflejan la creatividad y tradición de los artesanos locales.
En este 2026, autoridades municipales y ciudadanos rindieron homenaje a los creadores y continuadores de esta tradición, reafirmando que La Judea es un símbolo de orgullo e identidad transmitido de generación en generación.

Además, cerca de 300 participantes forman parte activa de esta edición, manteniendo viva una manifestación considerada patrimonio cultural inmaterial que sigue evolucionando sin perder su esencia.
Con la edición 153, La Judea no solo celebra su historia, sino que reafirma su vigencia como una de las tradiciones más representativas del Bajío, donde la fe, el arte y la comunidad se unen para mantener viva una herencia que trasciende el tiempo.
