Toreros encienden la plaza de Toros La Luz

León, Gto.- Una gran tarde de emociones se vivió el pasado sábado en el resurgimiento de la corrida taurina en honor a la Virgen de la Luz, donde el drama, el júbilo, la frustración y la apoteosis se alternaron con la presentación de los matadores Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti y Leo Valadez.
La ganadería tlaxcalteca de Montecristo llevó toros bien presentados, en peso y edad, pero algunos de ellos débiles y cortos de embestida; fueron excepcionales el tercero, de Leo Valadez, al que cortó dos orejas; el quinto, de Diego Silveti, con el que brindó una muy buena faena pero falló con la espada, y el séptimo, regalo de Juan Pablo Sánchez, lo mejor de la tarde en calidad del animal y en lo exitoso de la faena, que le permitió triunfar en la corrida al cortar orejas y rabo.

Foto: Mario Armas

TOROS EN PANDEMIA
La apertura de la plaza La Luz estuvo restringida al 30 por ciento de su aforo. 2,200 aficionados que debieron alinearse a las normas sanitarias, el cubrebocas que apagaba los ¡olé!, que hubo bastantes.
Con el primero de la tarde, Juan Pablo Sánchez cuajó una buena faena a “Glorioso”, ejemplar que pese a su poca fuerza regaló muletazos de gran calidad, sobre todo por naturales. Al final se quedó el toro y Sánchez se metió entre los pitones. Falló con el acero y dejó ir el trofeo, al recurrir al descabello. Escuchó palmas.
Diego Silveti, con “Colmenero”, realizó una actuación variada, con toques de lucimiento, muy conectado con el público dispuesto a aplaudirle generosamente.
Brindó al público, pero estuvo errático con el estoque y, tras escuchar un aviso, mató luego de 5 descabellos. Se fue en silencio.

LEO, POR TODO
Leo Valadez brindó una espectacular actuación, de la que dio el primer destello al saludar de rodillas con el capote. Cambió capote y lució uno con la imagen de la Macarena, con el que condujo a “Ranchero”, de 500 kilos, a una vara bien puesta.
El que hasta entonces era el mejor toro de la tarde fue bien aprovechado por el de Aguascalientes, quien con destreza pegó bien los pares en el segundo tercio.
Prosiguió con una pulcra y arriesgada labor muleteril, que le costó ser alcanzado y derribado por el toro, pero no pasó del susto en la arena y en los tendidos.
La faena fue coronada con la espada, puesta en buen sitio y fulminante. Dos orejas premiaron su esfuerzo, y el toro fue aplaudido en el arrastre.

Foto: Mario Armas

SIN MATERIAL
En su segundo toro, sin fuerza ni bravura, Juan Pablo Sánchez no tenía opciones y decidió abreviar. Mató rápido y, aunque el público le aplaudió, no ocultó la frustración que sentía.
Tocó a Diego Silveti, quien tuvo algunos pasajes de calidad con “Perlito”. Conectó con el público al ejecutar unos péndulos al inicio de la labor de muleta. Pidió “Caminos de Guanajuato” y dio un toque de alegría a su lidia, la prolongó sacando lo mejor del toro, encontrándole la manera por derechazos y por naturales.
Mató al segundo intento, y saludó en el tercio.

Foto: Mario Armas

Con el sexto de la tarde, Leo Valadez salió nuevamente a darlo todo: ofreció variedad en el capote y colocó bien las banderillas. Toreó también para el público, con algunos pases de rodillas, pero falló, lamentablemente, con la espada, y escuchó palmas.

¡QUÉ REGALO!
El otro de Aguascalientes, Juan Pablo Sánchez, había solicitado autorización para ofrecer un toro de regalo. Salió el que quizás era el mejor de la corrida: “Vidriero”, número 60 de Montecristo, puso en alto no solo al ganadero Germán Mercado, sino que colaboró a que Juan Pablo brindara una faena impecable.
Tentó al público para pedir el indulto, y aunque un sector en los tendidos así lo pedía, privó el buen criterio del juez de plaza y ordenó matar. Para fortuna de Juan Pablo y de los aficionados, que vieron culminar una faena cumbre con las orejas y el rabo del astado, que mereció vuelta al ruedo en el arrastre.

Foto: Mario Armas